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Golpe de estado en Honduras: Junto al pueblo de Francisco Morazán!!!

Ante el toque de queda instaurado por los golpistas, las masas de obreros y campesinos declaran su desobediencia y exigen el regreso de Zelaya, en estos momentos el pueblo de honduras resiste el golpe en las barricadas.
tanques_fotogaleria1Rebelión/Telesur

En la madrugada de este domingo fuerzas militares secuestraron al presidente de Honduras, Manuel Zelaya, con lo que se perpetró un golpe de Estado contra el mandatario centroamericano, que había convocado a una consulta popular para decidir sobre el esablecimiento de una Asamblea Constituyente que habilitara una reforma constitucional. Informa la corresponsal de Telesur que algunas personas que apoyan al Presidente están acercándose al Palacio a protestar y gritar “traidores” a los militares, y que el canal 8 hondureño también fue tomado.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, condenó “severamente” el golpe militar y pidió la colaboración del mundo contra esta crisis política.

Héctor Zelaya hijo del presidente de Honduras denunció este domingo a teleSUR que a su padre Manuel Zelaya lo sacaron del país. Detalló que según la última información que maneja más de 200 militares entraron en la casa presidencial y se llevaron al primer mandatario a bordo de unos vehículos blancos.

“Ante estas situaciones lo primero que se pierde es la comunicación. Lo último que supe fue que el presidente fue sacado del país”, informó Héctor Zelaya.

Agregó que en este momento él se encuentra en un lugar seguro.

La esposa del primer mandatario Xiomara Castro de Zelaya, por su parte, declaró a teleSUR que en la madrugada de este domingo “de forma cobarde sacaron al presidente de su casa, lo golpearon a él fisícamente pero también golperaron la democracia”.

“Hoy pedimos la libertad del presidente y exigimos a las Fuerzas Armadas que liberen al presidente que necesitamos que le den garantías de vida”, insistió.

Agregó que hoy cuando las personas podían cambiar la historia del país buscaron callar a la gente “yo sé que ningún hondureño está de acuerdo con un golpe militar”.

Más temprano la canciller de Honduras Manuel Zelaya ratificó que el presidente fue secuestrado por militares.

Militares encapuchados tomaron desde primeras horas de la mañana de este domingo la residencia del presidente Manuel Zelaya. Según información de la enviada especial de teleSUR en el país, los militares armados presuntamente habrían trasladado al primer mandatario a la sede de la Fuerza Aérea, sin embargo, se desconoce la ubicación exacta del jefe de Estado. La Canciller del país denunció que Zelaya “fue secuestrado”.

La Canciller Patricia Rodas dijo a teleSUR que en este momento se desconoce la ubicación del presidente “fue secuestrado por militares” denunció. Informó que los militares están rodeando su lugar de habitación y que han tomado la sede del canal 8.

“Los militares están rodeando mi casa incluso hay francotiradores”, insitió. “Lo han secuestrado no sabemos su paradero”. “Nuestas casas estan militarmente rodeadas no sabemos cuánto tiempo más tendremos derecho a hablar”, alertó la Canciller.

Consideró que “se acaba de cometer un crimen contra nuestra democracia, ya sabemos nosotros que los grupos de poder, quienes nos han llevado al empobrecimiento, no dejaran pasar a nuestro pueblo por los senderos de la justicia y la libertad”.

“Han asesinado una vez más la esperanza de democracia, de equidad, con todo el embate de un terrorismo contra nuestro pueblo”, añadió.

La consulta popular, para determinar si se convoca a una Asamblea Nacional Constituyente, debía iniciarse este domingo en Honduras con la apertura de los centros de votación que fueron habilitados en los parque de las principales ciudades de ese país centroamericano.

La consulta, convocada a partir de la firma de más de 400 mil ciudadanos hondureños, ha sido objeto de rechazo por parte de ciertos sectores políticos y sociales de Honduras, lo que les ha llevado incluso a intentar un golpe de Estado contra el presidente de ese país, Manuel Zelaya.

En declaraciones a la prensa, Insulza, que ha convocado a una reunión urgente del Consejo Permanente de la OEA para analizar la crisis, exigió a los golpistas dar a conocer “de inmediato” el paradero del presidente Manuel Zelaya y que la comunidad internacional se una en contra de esta “grave alteración del proceso democrático del continente”.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, condenó el golpe en horas de la mañana e hizo un llamado a la movilización del pueblo hondureño. El mandatario venezolano también pidió que el gobierno estadounidense se pronuncie sobre los hechos ocurridos en Honduras. El mandatario boliviano, Evo Morales, también condenó el secuestro de su homólogo hondureño.

En comunicación telefónica desde Tegucigalpa, el sociólogo Guido Eguigure informó a la Red Patria Nueva de Bolivia que helicópteros de la Fuerza Aérea de ese país centromaricano sobrevuelan Tegucigalpa provocando temor en la población, que ha comenzado a movilizarse en favor de la democracia. Eguigure también informó que fueron cortadas las señales del canal 8 (estatal) y de la Radio Nacional.

Los medios hondureños alineados con la oposición informan que Zelaya fue detenido por orden de la Corte Suprema y no mencionan la palabra golpe de Estado.

El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, ratificó en contacto telefónico con teleSUR que se encuentra en San José de Costa Rica, “la Fuerza Armada me ha traicionado” denunció. Detalló que en horas de la mañana de este domingo hombres armados ingresaron a su lugar de residencia y con el uso de la fuerza lo sacaron del país.

“Estoy en San José Costa Rica, he sido víctima de un secuestro de algún grupo de militares hondureños. No creo que el Ejército esté apoyando esta acción”, dijo a teleSUR.

“Yo creo que esto ha sido un complot de una élite muy voraz, una élite que lo único que está deseando es mantener al país aislado y con un extremo de pobreza”, indicó Zelaya.

El presidente quien fuera secuestrado este domingo dijo que “la cúpula de las FF.AA. me ha traicionado, me han ultrajado, han invadido mi casa ésta mañana. Me amenazaron con dispararme, es un secuestro brutal contra mi persona, sin ninguna justificación”.

Recordó que “ibamos a una encuesta que no tiene carácter vinculante, algo que no puede justificar una acción de secuestro contra un presidente”.

Sobre su secuestro dijo que aún está “en ropa de dormir, estoy aquí en Costa Rica”. “Me subieron a un vehículo, me llevaron a la base aérea, me subieron a un avión”.

Aclaró que no ha pedido ningún asilo en Costa Rica, “se trata de un secuestro” sentenció.

“Voy a pedirles a los presidentes de América, incluso al presidente de Estados Unidos. El embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa, si no tiene nada que ver con este golpe, que lo aclare”, acotó.

Comentó que el comandante Daniel Ortega ya ha hablado conmigo, poniéndome su país a la orden. Me dijo que hay una reunión de presidentes de Centroamérica en Managua, en la que no reconocerán a ningún gobierno de facto”.

A pesar del golpe de Estado perpetrado en su contra Zelaya dijo a teleSUR “voy a ir a Managua como presidente de Honduras, mi periodo termina en el 2010″.

“Mientras no termine mi periodo yo sigo siendo el presidente electo desde cualquier lugar del mundo (…) no pueden mantener un Estado de facto”, remarcó.

Militares encapuchados tomaron desde primeras horas de la mañana de este domingo la residencia del presidente Manuel Zelaya.

La consulta popular, para determinar si se convoca a una Asamblea Nacional Constituyente, debía iniciarse este domingo en Honduras con la apertura de los centros de votación que fueron habilitados en los parque de las principales ciudades de ese país centroamericano.

La consulta, convocada a partir de la firma de más de 400 mil ciudadanos hondureños, fue objeto de rechazo por parte de ciertos sectores políticos y sociales de Honduras que este domigno concretaron su rechazo con la ejecución de un golpe de Estado.

“¿Dónde está la voz de la iglesia? quiero escuchar al cardenal. Dónde están las voces de los que apoyaban y rechazaban la encuestra. Ésta es una élite que quiere seguir manoseando el dinero del pueblo de Honduras”, insistió el presidente en su contacto telefónico.

Informó que su familia está refugiada en Honduras, pidió que se busque una manera de “tener un diálogo con estos militares para que no le hagan daño a mi familia, que no se atrevan a disparar contra nadie, podemos arreglar las diferencias a través de un diálogo”, insistió.

Recordó que ” un gobierno usurpador, un gobierno que se instaura por la fuerza no puede ser reconocido absolutamente por nadie, se van a rendir ante el propio pueblo por lo que se han atrevido a hacer”.

Golpe de Estado en Honduras
El primer golpe de Estado de Obama
Traducido para Rebelión y Tlaxcala por Paloma Valverde y Manuel Talens
[Nota: ­­­­En estos momentos son las 11 y cuarto de la mañana, hora de Caracas. Manuel Zelaya, presidente de Honduras, está hablando en directo en TeleSur desde San José (Costa Rica). Ha confirmado que esta madrugada unos soldados irrumpieron abriendo fuego en su residencia y lo amenazaron de muerte, a él y a su familia, si se oponía al golpe de Estado. Se vio obligado a acompañar a los soldados, que lo transportaron a la base aérea, desde donde voló a Costa Rica. Ha solicitado que el gobierno de Estados Unidos emita un comunicado en el que condene el golpe, pues lo contrario significaría su aquiescencia.]Caracas (Venezuela).- El mensaje de texto que sonó en mi teléfono móvil esta mañana decía así: “Alerta, Zelaya ha sido secuestrado, golpe de Estado en marcha en Honduras. Difúndelo.” Ha sido un duro despertar en un domingo por la mañana, sobre todo para los millones de hondureños que se estaban preparando para ejercer por primera vez su sagrado derecho al voto en un referéndum consultivo sobre la convocatoria de una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución. Supuestamente, la disputa se centra en el referéndum convocado para hoy, que no es vinculante, sino sólo una encuesta de opinión para determinar si una mayoría de hondureños desean, o no, que se inicie un proceso para modificar su Constitución.

Una iniciativa de este tipo nunca había tenido lugar en esta nación centroamericana, cuya constitución es tan limitada que sólo permite una mínima participación del pueblo hondureño en sus procesos políticos. Dicha constitución, redactada en 1982, en el momento álgido de la guerra sucia del gobierno de Reagan en Centroamérica, fue diseñada para instituir que quienes detentaban el poder tanto económico como político pudiesen mantenerlo con las mínimas interferencias del pueblo. Zelaya, elegido en noviembre de 2005 por la plataforma del Partido Liberal de Honduras, había propuesto la encuesta de opinión para determinar si la mayoría de los ciudadanos estaban de acuerdo en que era necesaria una reforma constitucional. Su propuesta fue apoyada por la mayoría de los sindicatos y movimientos sociales del país. De haber tenido lugar, y dependiendo de los resultados, se habría organizado un referéndum durante las próximas elecciones de noviembre para votar sobre la convocatoria de una Asamblea Constituyente, pero la encuesta prevista para hoy no era vinculante de acuerdo con la ley.

De hecho, varios días antes de que tuviera lugar, la Corte Suprema de Honduras la declaró ilegal a petición del Congreso. Es de señalar que ambos, Congreso y Corte Suprema, están controlados por mayorías contrarias a Zelaya y por miembros del ultraconservador Partido Nacional de Honduras (PNH). La ilegalización dio lugar a manifestaciones masivas favorables al presidente Zelaya. El 24 de junio, el presidente destituyó al jefe del alto mando militar, el general Romeo Vásquez, después de que éste se negase a permitir que los militares distribuyesen el material electoral para la consulta de hoy. El general Vásquez mantuvo el material bajo estricto control militar y se negó a distribuirlo, incluso a los seguidores del presidente, con la excusa de que la Corte Suprema había declarado ilegal la consulta prevista y, por lo tanto, no podía obedecer la orden presidencial. Al igual que sucede en Estados Unidos, el presidente de Honduras es el Comandante en Jefe y tiene la última palabra en cualquier acción militar, por lo que ordenó la destitución del general. Ángel Edmundo Orellana, ministro de Defensa, también dimitió como respuesta a esta situación cada vez más tensa.

Pero al día siguiente la Corte Suprema de Honduras restituyó en sus funciones al general Vásquez, tras declarar “inconstitucional” su destitución. Miles de hondureños se echaron a las calles de Tegucigalpa, la capital del país, en apoyo al presidente Zelaya, como muestra de su determinación de asegurar que la consulta no vinculante tuviera lugar. El viernes pasado, el presidente y un grupo de centenares de seguidores, marcharon a la cercana base aérea para recuperar el material electoral previamente secuestrado por los militares. Aquella noche, Zelaya celebró una conferencia de prensa nacional junto a un grupo de políticos de diferentes partidos y movimientos sociales, en la que hizo un llamamiento a la paz y a la unidad en el país.

Ayer sábado se informó que la situación en Honduras era tranquila. Sin embargo, en la madrugada de hoy domingo un grupo de aproximadamente sesenta militares armados asaltaron la residencia presidencial y tomaron como rehén a Zelaya. Tras varias horas de confusión, empezaron a filtrarse informaciones según las cuales el presidente había sido transportado a la cercana base aérea y llevado a la vecina Costa Rica. Hasta el momento no existen imágenes del presidente y se desconoce si su vida está en peligro.

Sobre las 10 de la mañana, hora de Caracas, Xiomara Castro de Zelaya, la esposa del presidente, denunció en directo en TeleSur que en la madrugada del domingo los soldados irrumpieron en su residencia disparando, golpearon al presidente y lo secuestraron. “Fue un acto cobarde”, dijo la primera dama refiriéndose al secuestro, que tuvo lugar a una hora en la que nadie pudo reaccionar. Castro de Zelaya hizo también un llamamiento para que mantuvieran con vida a su marido e indicó que incluso ella desconoce su paradero. Añadió que sus vidas siguen estando en “grave peligro” y pidió que la comunidad internacional denunciase este golpe de Estado y actuase con rapidez para reinstaurar el orden constitucional del país, lo cual incluye el rescate y regreso del democráticamente elegido Zelaya.

Evo Morales y Hugo Chávez, presidentes de Bolivia y Venuela, han realizado declaraciones públicas la mañana de hoy domingo, en las cuales condenan el golpe de Estado en Honduras y han hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que reaccione, se restaure la democracia y el presidente constitucional regrese a su puesto. El miércoles pasado, 24 de junio, tuvo lugar en Venezuela un encuentro extraordinario de los países miembros del ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas), de la que forma parte Honduras, con el fin de dar la bienvenida a la organización a Ecuador, Antigua, Barbados, San Vicente y las Granadinas. Durante el encuentro, al que asistió Patricia Rodas, ministra de Exteriores de Honduras, se leyó una declaración de apoyo al presidente Zelaya en la que se condenaba cualquier intento socavar su mandato y los procesos democráticos de Honduras.

Informes provenientes de Honduras establecen que el Canal 8 de la televisión pública ha sido tomado por las fuerzas golpistas. Hace pocos minutos TeleSur anunció que los militares hondureños están cortando la electricidad del país. Según ha informado la ministra Rodas en TeleSur: “Las comunicaciones telefónicas y la electricidad están cortadas. Las televisiones emiten dibujos animados y telenovelas y no informan al pueblo de Honduras de lo que está sucediendo.” La situación es muy parecida a la del golpe de Estado de abril de 2002 contra el presidente Chávez en Venezuela, cuando los medios jugaron un papel clave, en primer lugar manipulando la información como apoyo al golpe y, con posterioridad, eliminando cualquier información una vez que el pueblo empezó a manifestarse y terminó por derrotar a las fuerzas golpistas rescatando a Chávez, que también fue secuestrado por los militares, y restaurando el orden constitucional.

Honduras es una nación que ha sido víctima el siglo pasado de dictaduras y múltiples intervenciones de Estados Unidos, entre ellas varias invasiones militares. La última intervención importante del gobierno estadounidense en Honduras tuvo lugar durante los años ochenta, cuando el gobierno de Reagan financió escuadrones de la muerte y paramilitares con el fin de eliminar cualquier “amenaza comunista” en Centroamérica. En aquel momento, John Negroponte era el embajador estadounidense ante el gobierno de Honduras y fue el responsable directo de la financiación y entrenamiento de los escuadrones de la muerte hondureños que asesinaron e hicieron desaparecer a miles de ciudadanos en la región.

El viernes pasado, la Organización de Estados Americanos (OEA) convocó una reunión extraordinaria con el fin de discutir la situación en Honduras. Con posterioridad emitió un comunicado en el que condenó las amenazas a la democracia y autorizó el viaje a Honduras de un grupo de representantes de la OEA. No obstante, el viernes, Philip J. Crowley, secretario de Estado adjunto estadounidense, se negó a definir la posición del gobierno estadounidense con respecto al posible golpe de Estado contra el presidente Zelaya y, en su lugar, emitió una ambigua declaración de la que se desprendía que Washington apoyaba a la oposición al presidente Zelaya. Mientras que la mayoría de los gobiernos latinoamericanos declararon sin ningún género de duda su más rotunda condena de los planes golpistas de Honduras y su inquebrantable apoyo al presidente constitucionalmente elegido, el portavoz estadounidense afirmó: “Nos preocupa la ruptura del diálogo político entre los políticos hondureños sobre la consulta constitucional del 28 de junio. Instamos a las partes a que busquen una solución democráticamente consensuada al actual callejón sin salida político, que sea conforme a la constitución y a las leyes hondureñas acordes con los principios de la Carta Democrática Interamericana.”

Hoy domingo, a las diez y media de la mañana, Washington todavía no ha emitido ninguna declaración relativa al golpe de Estado en Honduras. La nación centroamericana es muy dependiente de la economía estadounidense, que le asegura una de las principales fuentes de ingresos, las transferencias de dinero que envían los hondureños que trabajan en Estados Unidos bajo el programa de “estatuto temporal protegido”, instaurado durante la guerra sucia de Washington en la década de los ochenta a causa de la enorme inmigración a territorio estadounidense para escapar de la zona de guerra. Otra fuente importante de ingresos de Honduras es USAID, que aporta más de 50 millones de dólares anuales para programas de “promoción de la democracia”, los cuales habitualmente dan apoyo a las ONG y a los partidos políticos favorables a los intereses de Estados Unidos, como ha sido el caso en Venezuela, Bolivia y otras naciones de la región. El Pentágono también mantiene la base militar de Soto Cano en Honduras, con aproximadamente quinientos soldados y numerosos aviones y helicópteros de combate.

Patricia Rodas, ministra de Exteriores, ha dicho que ha intentado repetidamente ponerse en contacto con Hugo Llorens, embajador de Estados Unidos en Honduras, el cual hasta el momento no ha respondido a ninguna de sus llamadas. El modus operandi del golpe de Estado deja bien claro que Washington está implicado. Ni el ejército hondureño, cuya mayoría ha sido entrenada por las fuerzas estadounidenses, ni las elites políticas y económicas del país derrocarían a un presidente democráticamente elegido sin el apoyo y respaldo de Washington. Las fuerzas conservadoras de Honduras han sometido al presidente Zelaya a ataques cada vez más frecuentes por su creciente relación con los países del ALBA, en particular con Venezuela y el presidente Chávez. Muchos están convencidos de que este golpe pretende asegurar que Honduras no seguirá acercándose a los países más izquierdistas y socialistas de América Latina.

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